¡Los límites los pones tu!

-¿Cómo que no?

-Que no Paz, que yo me ahogo un huevo subiendo escaleras

– Claro, como todo el mundo. Subir escaleras cuesta, pero también ejercitas. No te digo que todos los días subas y bajes 20 veces. Pero, ¿Y si empezases un día 5 min, con descansitos? ¿Al día siguiente 7…y así?

– Bueno… Ahí me imagino que tu cuerpo se va acomodando al ritmo y no me costaría tanto. Pero…

– Pero ¿Qué?

– Que me da pereza Paz, que es que me quedo sin respiración muy rápido. No estoy acostumbrado a hacer ejercicios.

-Claro, pero ¿Lo necesitas?

-Si, lo necesito. Si yo lo se. Pero me faltan las ganas.

-¿Puede ser que más que las ganas te falte motivación para intentarlo y ver que resultados produce? ¿Que tal sería si lo probases una semana? solo un poco de ejercicio. Si el cambio es mínimo pero positivo, ya podrás hacerte a la idea de lo que es hacerlo con una meta más a largo plazo. ¿Estarías dispuesto a intentarlo solo en una semana? Ponerte una meta pequeñita… Solo para valorar.

-Hombre viéndolo así… ¡claro! Como un experimento ¿no?

– Es que en esta vida hay que experimentar con uno mismo, para poder ver como funciona tu cuerpo, como responde, qué le gusta más y que menos. También hay que educarlo un poco, sacarlo de esa pereza que al final le dará muchas cosas buenas, pero hay que enseñárselas. Para él, lo mejor es quedarse en el sofá porque no sabe los beneficios de moverse, se los tienes que mostrar tu.

-Si, es verdad… ¡No sabe realmente que hay detrás de cambios y de movimientos pequeños! Vamos de ningún movimiento últimamente…

-Bueno pues ahí tienes tu reto, un reto pequeño, para ver los beneficios a corto plazo y poder imaginarte lo bueno que serán a largo plazo. Podríamos decir: subir las escaleras de tu casa o ir a pasear con un rítmo medio, o bailar en tu cuarto, o la actividad que a ti se te ocurra…de manera progresiva durante una semana. ¿Te comprometes?

-Por supuesto. Tengo FQ. Yo puedo con todo.

¿Qué os parece este diálogo? ¿Posible? Lo es, porque no hay nada imposible. Los pequeños cambios están en nuestra mano. Solo nosotros podemos hacerlos y solo nosotros podremos sentir la satisfacción de conseguirlos.

No necesitamos dar pasos de gigante, nosotros tenemos que avanzar despacio, para llegar lejos. Somos responsables de nosotros mismo y de nuestras decisiones

¿Y tu? ¿A que te comprometes hoy?

¡Un beso salado gigante!

 

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