Siempre con cabeza…¡y corazón!

¡Buenos días a todos!

Hoy vengo con algo productivo para todos aquellos que quieran cuidar el corazón a la hora de hacer ejercicio. Y es que nos creemos que no es tan importante controlarlo cuando hacemos deporte, y amigos, estamos muy equivocados.

El corazón no deja de ser un músculo de nuestro cuerpo que si lo lesionamos nos puede traer graves problemas. Por eso mismo necesitamos controlarlo y no presionarlo cuando estamos ante un ejercicio fuerte.

Yo llevo años usando el pulsómetro. Este aparato me lo recomendó mi fisio un día que vino a hacerme la revisión. El mío es de Polar y se controla a través de una aplicación del móvil. Yo lo compré en Decathlon donde había muchas más marcas. Siempre es bueno que preguntéis a ver cual os convence más. Hay de muchos tipos y sistemas distintos, como relojes, por ejemplo. Yo elegí este porque siempre voy escuchando música y llevo el móvil encima.

En la aplicación puedo meter la actividad que estaba realizando y me hace un análisis con respecto a las señales que iba recibiendo. También te pide los datos de la edad, el peso y la altura ¡Muy completito!

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¿Y para que sirve el pulsómetro? Pues para medir tu frecuencia cardíaca y ver que al hacer cualquier actividad no te pasas de tus pulsaciones máximas. Al sobrepasarlas tu corazón puede dañarse, y eso no lo queremos ¿verdad? ¡Ya tenemos suficiente!

Bueno, y os preguntaréis que cómo sabemos nosotros nuestras pulsaciones máximas y mínimas. Pues bien, yo os lo explico.

La mínima hay que calcularla recién levantados, nada de sobresaltarse con la alarma, si no un día que te levantes relajado. Hay dos maneras, si tienes pulsómetro te lo pones nada más despertarte sin haber comido nada, ya que eso acelera el corazón. Esa es tu mínima. La mía está entorno a 60 ppm (Pulsaciones Por Minuto).

Si no tienes pulsómetro, en el mismo estado de relajación tomas cuantas pulsaciónes tienes en 10 segundos. Los mejores sitios para hacerlo son el cuello, la muñeca o en el pecho donde está el corazón, siempre sin utilizar el dedo pulgar que tiene otro ritmo y os podéis volver locos. Ese número de latidos se multiplica por 6 y te dará como resultado tu mínima.

Ya tenemos la mínima, en este ejemplo 60 ppm.

La máxima es más fácil. Restas 220 a tu edad y tendrás tu máxima. En mi caso: 220-25=195

¿Os parece útil? ¡A mi si! Y me viene genial para cuando entreno no sobrepasar de esos 195 y sobre todo para ir viendo como evoluciona mi corazón, ya que esa mínima se puede ir bajando, disminuyendo las posibilidades de llegar tan rápidamente a la máxima.

¡Así que a entrenar nuestros pulmones y nuestro corazón que son los que nos mantienen en este barrio!

¡Un beso salado fiquis!

 

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